martes, 30 de diciembre de 2008

¿Vale? ¿Valentina? ¡Valentina!

Dos,tres, cuatro veces no son suficientes para que "hagas caso"; desde colocarte zapatillas, pasando por ordenar tus cosas y hasta simplemente, mirar a quien te habla. No, no eres una niña problema, eres muy capaz... solo es "la edad". Según internet es una etapa de transformación normal en todo ser humano, también encontramos una definición un poco más formal: individuo-en-formación-de-personalidad. En general, la edad del "no" va pasando y ahora queda ir probando hasta donde llegan los límites de los adultos.

Lo ideal no es "mandar", sino conseguir obediencia y para esto nos encontramos con varias propuestas, por ejemplo:

  1. Informar a nuestro hijo acerca de lo que esperamos que haga, cómo debe hacerlo y en qué condiciones. No basta, por ejemplo, decir a nuestra hija de seis años que se ha de portar bien cuando vamos a comer a casa de los tíos. Deberíamos concretar que esperamos que use los cubiertos correctamente y que no se queje de la comida. Y si no le gusta la comida, le podemos ofrecer la alternativa de que pida que le pongan poco.

  2. Motivarlo para que se esfuerce por comportarse como le indicamos. Podemos exponerle aquellas razones que le hagan ver que lo que proponemos, es interesante para él, ya sea porque le reporta alguna ventaja a medio plazo, porque con ello nos complacerá o porque no hacerlo así le perjudicará de alguna manera.

  3. Comprobar que ha hecho lo que esperábamos que hiciera. No dar por supuesto que lo hará. Nada hay más desmotivador para nuestros hijos que nuestra falta de atención por sus logros o reveses. No comprobar si lo ha hecho bien significará afirmar que aquello no era muy importante o que él mismo no es muy importante.

  4. Valorar su conducta, es decir, decirle si lo ha hecho bien y demostrar aprecio y agrado por el esfuerzo realizado. Y, en caso de fracaso, mostrar desaprobación por la conducta aunque no desprecio hacia él. No descartamos los premios o los castigos siempre y cuando sean proporcionados y ajustados al hecho que se quiere alabar o reprender.


Todo lo anterior, sin necesidad de ser un experto, debe ser acompañado de una actitud de comprensión y combinarlo a la vez con algunas precauciones. Lea más aquí

Algunas personas no dan tregua y solo piensan en llevar a los niños a exámenes siquiátricos, test de personalidad, etc..Sinceramente, me pregunto, cómo sobrevivió mi generación de los '80 sin sicopedagogos y sin play station. Bueno, cada cual tomará las providencias que más le acomoden.

Son días de crecimiento.

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